Mostrando entradas con la etiqueta inclusión laboral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inclusión laboral. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de abril de 2011

Fomento a la inclusión laboral de personas con discapacidad en Polanco

A lo largo de 2010, Fundación paraLife contribuyó a mejorar la calidad de vida de 42 personas con discapacidad (PcD), que se integraron en un trabajo formal, bien remunerado y con las prestaciones de ley.
También trabajó en la sensibilización de más de 838 empleados de diferentes instituciones, a través de conferencia y participación en el Programa de Servicio Social de 5 universidades, con impacto en 60 estudiantes, futuros profesionistas y empresarios.
La asociación civil “sin fines de lucro y sin afiliación de partido, raza o religión”, constituida en 2006, continúa impulsando el fomento a la inclusión laboral de PcD’s en la ciudad de México y zona metropolitana.

Como parte de su programa de acción, dicha fundación dio a conocer ayer que, en coordinación con la Delegación Miguel Hidalgo y el Hotel Presidente InterContinental México, ha iniciado la apertura de espacios laborales para personas con discapacidad en éste último.
Mario Covarrubias y Allan Ruíz, son las primeras dos personas con discapacidad intelectual que se integran al equipo de trabajo del hotel ubicado en la colonia Polanco de la Ciudad de México.
A través de un comunicado, los directivos del mencionado hotel, señalaron que están “convencidos de que la empresa, por sus distintas áreas de operación, representa un lugar con múltiples posibilidades de desarrollo para personas con discapacidad”.
En el documento explican que con el fin de determinar el área idónea para estas Mario y Allan, se analizaron cada uno de los puestos, identificando el área de cocina y lavandería como los lugares más amigables para su integración.
En una segunda etapa, a mediano plazo, el hotel capitalino plantea cumplir el objetivo de emplear a más PcD’s en otras áreas para incrementar su planta operativa.


Tanto Fundación Parlife, como la Delegación Miguel Hidalgo (a través de su Programa de Atención a Personas con Discapacidad), y el hotel como empresa, buscan con esta acción motivar a otros hoteles de la zona y la ciudad y zona metropolitana, restaurantes y comercios, para que se sumen a replicarla.
Por su parte la Delegación Miguel Hidalgo anunció que invertirá 10 millones de pesos para modificaciones en la demarcación que puedan contribuir a hacerla más accesible .

Para mayor información en la Delegación Miguel Hidalgo, les dejamos también el número telefónico de la Unidad Departamental de Atención a Discapacidad: 5271-8885
Redacción / Infoinclusión

miércoles, 13 de abril de 2011

Dan una oportunidad a las ganas de trabajar *

Hoy queremos compartirles en InfoInclusión, el trabajo más reciente de Cristina Pérez-Stadelmann en la sección PcD del periódico El Universal, quien realizó un recorrido por una de las empresas que trabaja por la inclusión laboral de personas con discapacidad en México, un posible ejemplo a seguir por el sector.
Se trata de Cinia, la empresa poblana que tiene por lema: “Se acepta todo tipo de discapacidad, menos la flojera”. Su actividad, nos cuenta Cristina, comenzó en 2005, con sólo 23 trabajadores. Hoy tienen un plantilla de 300 empleados, 92% presentan algún tipo de debilidad visual, física o intelectual
A continuación su texto, publicado el pasado sábado 9 de abril en las páginas de El Universal:

¿Qué ocurriría si alguno de nosotros intentara planchar docenas de prendas, pero con una venda en los ojos? Quizá estaríamos enfrentando un gran riesgo, sobre todo si laboráramos en una fábrica donde nuestro deber sería planchar más de 50 uniformes al día y bajo la presión de un horario.
Ni un solo doblez sin alisar, ni una sola arruga, las líneas perfectamente marcadas; los controles de calidad en esta empresa, ejemplo en el mundo, son altos y deben cumplirse.
De hecho, probablemente hoy, alguien traiga puesto uno de los uniformes de cuello perfecto que Gonzalo planchó sintiendo la tela con sus propias manos. Las costuras, los botones, los puños, la caricia que él propicia en cada textura se han convertido en su guía. Gonzalo es ciego.
Debido a su discapacidad visual, este joven de 20 años no había logrado encontrar un trabajo remunerado, pero esta situación se revirtió el día en que tocó a la puerta de Cinia, una empresa sin precedentes en México y Latinoamérica. No resulta fácil definir a esta empresa, porque no se parece a nada por única y sin igual.
Ésta compañía —100% mexicana— es la única empresa en el territorio que da empleo a personas con diversos tipos de discapacidad.
La primera piedra
Fundada en 2005 por los señores Antonino Fernández Rodríguez y Cinia González Diez, los objetivos, desde sus inicios, fue crear más empleos para personas con discapacidad con la estructura necesaria para brindarles los apoyos que requieren y hacerlos productivos. Iniciaron con 23 trabajadores, hoy son aproximadamente 300.
De este total, 92% son personas con diversas discapacidades.
El personal sin discapacidad es contratado para monitorear y coordinar al personal con discapacidad motriz, intelectual, auditiva y visual, como facilitadores que favorecen la autodeterminación de los empleados, estos trabajadores son constantemente capacitados para la cultura de la inclusión.
El modelo de Cinia se origina en la autotederminación y en un plan personal de apoyos (PPA) el cual persigue el alcance de las metas que los empleados anhelen: se detectan sus habilidades y se favorece su desarrollo con apoyos funcionales específicos, según la discapacidad. El candidato elige entre cinco alternativas de trabajo: gastronomía; limpieza, talleres y artesanía, jardinería y la división textil.
Se capacitan durante varias semanas para luego incorporarse, por completo, como empleados de planta.
“En México el concepto de autodeterminación aplicado a las personas con discapacidad es algo nuevo y poco a poco habrá que integrarlo a la cultura del país”, comenta Adriana Albicker, responsable del área de relaciones públicas de la empresa.
Una vida independiente
Gonzalo, hoy, es un hombre que por primera vez tiene un trabajo productivo, y bien remunerado, que le permite tener una vida independiente.
Entre sus planes, además de crear un grupo musical, pues es baterista, está alcanzar los más altos mandos en el área textil de Cinia, y hacia allá encamina sus esfuerzos.
Con un horario de 8 de la mañana a 5 de la tarde, una hora para comer —en las instalaciones de Cinia—, y todas las prestaciones de ley; al salir de la empresa, Gonzalo toma el trasporte público hasta llegar a la casa en la que vive con un hermano.
Ambos comparten los gastos de la vivienda.
“Este trabajo me ha permitido tener mejorías e ir progresando en mi vida”, asegura Gonzalo.
“Aquí se avanza, me consta. He visto a mis compañeros subir en puesto y en sueldo, independientemente de su discapacidad.
“Todas las mañanas me levanto con el entusiasmo de saber que hago algo productivo, digno y bien remunerado”, agrega.
En la mañana en la que EL UNIVERSAL ingresó a las instalaciones y líneas de montaje de Cinia, Gonzalo planchaba; en el siguiente módulo, Bani Monserrat —con Síndrome de Down— pegaba botones, José Armando —con discapacidad intelectual— cortaba la tela, y un poco más allá, Norma Martha —que es sorda—, remataba los uniformes sin un hilo de más.
Norma Martha nunca fue a la escuela. Permaneció en su casa durante más de una década sin desarrollar, nunca, ninguna actividad productiva.
“El área textil requiere no sólo de habilidad manual y atención a los detalles, sino también de un ambiente estructurado con personas metódicas, con buen seguimiento de instrucciones y tolerancia al trabajo bajo presión”, comenta el ingeniero Antonio Sánchez Martínez, director del área textil de Cinia.
A su vez, Filiberto Flores, de 33 años de edad, labora desde hace 4 años en la empresa, tiene discapacidad intelectual leve y ya había trabajado en otros lugares, pero en estos enfrentó discriminación y maltrato.
“Nos hacían trabajar tiempo extra sin pagarnos y si nos atrevíamos a reclamar, nos amenazaban con quitarnos el trabajo”, recuerda.
Filiberto dice que sus padres están tranquilos al saber que él labora en un lugar donde es bien tratado.
Norma Martha —que tiene discapacidad auditiva— cose la tela con una excelente coordinación ojo-mano-pie, lo que le permite desarrollar un trabajo con altos niveles de productividad, agrega Sánchez Martínez.
“En esta área labora un grupo numeroso de personas con discapacidad auditiva y física, y más de 50% del personal tiene discapacidad intelectual.
“Aquí, en el área textil, trabajan 120 personas y todas (salvo los operarios) tienen alguna discapacidad”.
Todo, menos flojera
Bajo este lema, Cinia proporciona a todos sus operarios o empleados, la estructura arquitectónica, dispositivos físicos (como sillas de ruedas o aditamentos específicos) que requieran para el óptimo desempeño de su labor y desarrollo personal.
Tal es el caso de Raúl Oscar Castro, cuya estatura no le permite alcanzar la mesa de trabajo, él requiere de un banco un poco más alto.
Con un reglamento interno de trabajo y un contrato laboral específico, es requisito indispensable que el personal que no presenta discapacidad, se sensibilice y capacite frente al tema.
Los chismes, juegos, faltas de respeto, maltrato psicológico, humillaciones y la manipulación, desde la persona con autoridad hacia los empleados con discapacidad, no son tolerados y son causa de terminación definitiva del contrato laboral.
Para aquellos trabajadores con discapacidad auditiva, la empresa cuenta con traductores en lenguaje de señas; de hecho todas las personas sordas tienen como operario a una persona oyente que conoce este lenguaje.
A diferencia de otros lugares que hacen adaptaciones a sus espacios, en Cinia todo fue planeado desde la mesa del arquitecto: rampas a lo largo de todas las instalaciones, lenguaje braille en señalizaciones, en material y menú alimentario, y guías en el suelo para las personas ciegas, son solo algunos ejemplos de la planeación.
Justo al medio día, las máquinas se detienen. Es la hora en que los jóvenes reciben un acondicionamiento físico con la intención de que tengan algunos minutos de entrenamiento deportivo.
Aquí se aplica la cultura de una vida más sana, así como evitar el sedentarismo. Especial importancia se confiere a las trasferencias negativas y al manejo profesional por parte de mandos medios, superiores y administrativos.
“Es necesario romper la idea de que las personas con discapacidad son ‘niños o ángeles’, ya que son adultos con derechos y capaces de tomar decisiones propias y enfrentar las responsabilidades que estas conllevan”, agrega Fernández Rodríguez.
Fuerza joven
Más del 80% de los que aquí laboran son jóvenes. El sonido rutinario de las máquinas se opaca con música moderna, en las bocinas suena un disco de los Black Eyed Peas.
En el área textil se maquilan diversos productos como playeras, filipinas, juguetes, uniformes, dando servicio a importantes empresas. Los procesos generales se hacen en máquinas de costura, mientras que los acabados y detalles se hacen mediante un trabajo manual realizado, regularmente, por personal con discapacidad intelectual con mayor necesidad de apoyo.
Todos los empleados de la división de jardinería presentan discapacidad intelectual y su incorporación ha sido exitosa, pues requieren de una mínima abstracción o coordinación motriz fina. Los jóvenes de ésta área realizan sus actividades en el exterior dando mantenimiento a jardines de oficinas, escuelas y de algunas casas.
A Jesús, quien trabaja en el comedor de la empresa, le corresponde hacer el jugo de naranja todas mañanas. Él y otros 17 trabajadores preparan, bajo estrictas medidas de higiene, los alimentos para sus compañeros. Los operarios no tienen que salir para comer. Aquí el menú cuesta 20 pesos.
En la recepción está Rosario Serrano, una mujer de 51 años que perdió la vista al ingerir un medicamento y adquirir el Síndrome de Steven Johnson. Rosario tiene ceguera total y está por cumplir 4 años en Cinia.
Ella es una mujer casada, sin hijos y autosuficiente que contribuye con su sueldo a los gastos de su casa.
Además de atender la recepción, en estos momentos, Rosario se encuentra aprendiendo computación vía la tiflotecnología, o programa parlante, pues la capacitación constante es uno de los requisitos que la empresa exige a todos sus empleados.
Al final de cuentas, Cinia es una empresa que, como otras, busca posicionarse en su mercado, elevar sus ventas, y tener más clientes, sabe que depende de empleados eficaces y constantemente capacitados para alcanzar sus metas. La única diferencia es que ellos reconocen el talento donde otros no.

*Aquí el enlace a la publicación original.
Y aquí, el de la página web de Cinia.
Redacción /Infoinclusion

jueves, 31 de marzo de 2011

Pocos empleos en el DF para personas con discapacidad *

Su situación es incierta, toda vez que los signos económicos de nuestro país tienden actualmente a la inestabilidad


Para proponer posibles soluciones a las necesidades de las personas con discapacidad en el Distrito Federal, un grupo de especialistas de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, encabezado por la maestra Esther Zúñiga Macías, evaluó la condición de las que buscan empleo.

Los datos obtenidos a partir de una muestra representativa en el DF revelan una situación incierta, toda vez que los signos económicos del país tienden a la inestabilidad.

De acuerdo con cifras actualizadas del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI, noviembre de 2010), la tasa de desempleo en nuestro país alcanza 5.7%, es decir, más de dos millones de personas se encuentran sin empleo.

En cuestiones de género, según la muestra estudiada por los especialistas, hay un contraste entre las personas con discapacidad: 70% son hombres y 30% mujeres.

“Al momento del estudio, 43% de las personas con discapacidad entrevistadas tenían entre 24 y 35 años de edad. Hay que apuntar que después de los 35 años la situación se torna difícil para que consigan una plaza laboral. La quinta parte de la muestra, 20%, declaró tener 51 años de edad o más, y sólo una persona reportó contar con 57 años”, abunda Zúñiga Macías.

Las cifras anteriores forman parte de una investigación más amplia, cuyo propósito es encontrar coincidencias y deficiencias en los ámbitos público y privado, y así formular recomendaciones a las instituciones de educación media y superior, las cuales pueden concebir ventanas de oportunidad para que las personas con discapacidad aspiren a conseguir un empleo.
Física, mental y sensorial

Según este estudio, 80% de las personas con discapacidad entrevistadas adquirieron su discapacidad; y de ellas, 53% son solteras.

“En términos generales, las personas con alguna discapacidad se catalogan dentro de la categoría ‘solteros’, porque al carecer de empleo no son autosuficientes para formar una familia. Por otro lado, 80% de las que entrevistamos dijeron que eran oriundas del Distrito Federal. Todas ellas padecen alguna de las tres grandes discapacidades: física, mental y sensorial, que a su vez se divide en auditiva y visual”, agrega Zúñiga Macías.

La mayoría de quienes buscan un trabajo presentan discapacidad física, seguidos de quienes padecen discapacidad mental; no obstante, de acuerdo con la especialista, que ha estudiado esta condición en la población mexicana desde hace varias décadas, los segundos son los que tienen más limitaciones para conseguir empleo.

Hipótesis corroborada
En su estudio, los especialistas corroboraron una hipótesis de trabajo: el porcentaje de personas que adquieren alguna discapacidad por negligencias médicas es muy alto: 23%; y vieron que 80% de la gente entrevistada asistió a rehabilitación.

“Por fortuna ya se superó lo que ocurría hace tiempo: que algunos padres de menores discapacitados perdían años buscando la cura milagrosa. Iban de médico en médico y no consideraban la rehabilitación. Si no los habilitaban, mucho menos los rehabilitaban”, afirma la especialista.

Otras impactantes cifras sobre discapacidad son: sólo 23.33% de las personas con discapacidad entrevistadas son autosuficientes, económicamente hablando (la mayoría depende de su familia, que en muchos casos es la madre); 16.66% son jefes de familia y, de manera sorprendente, 46.66% dijeron tener dependientes económicos.

Por lo que corresponde a la escolaridad, 80% asistieron a escuelas regulares, es decir, no cursaron estudios en escuelas especiales; y sólo 13.33% concurrieron a ambos tipos de escuela; 10% concluyeron la educación primaria; 20%, la secundaria; 26.66% el nivel medio superior; y solamente 36.66% reportaron que cuentan con estudios de nivel superior.

“Debo aclarar que sólo dos personas podían comprobar esta última afirmación”, indica Zúñiga Macías.

A la calle
De la muestra citada se desprende que las personas con alguna discapacidad salen regularmente a la calle en busca de un puesto de trabajo; sólo 20% indicaron que no lo hacía.

Por otro lado, casi 30% reportaron alguna actividad económicamente productiva (comercializar productos, ayudar en la construcción o apoyar en las labores de alguna pequeña empresa familiar); sin embargo, algunas aseguraron tener años buscando infructuosamente un empleo.

Nueva ley
Todo parece indicar que el número de personas con discapacidad aumentará de manera significativa, por lo que se hace necesario adoptar medidas para solventar este fenómeno social.

“Cabría recordar que cuando las empresas atraviesan por periodos de crisis económicas, como ocurre hoy en nuestro país, los candidatos más viables para los recortes de personal son las personas con alguna discapacidad. Esta situación incluso está documentada ampliamente por la Organización Internacional del Trabajo”, comenta la especialista universitaria.

Ahora bien, recientemente se aprobó la nueva Ley del Distrito Federal, en la que se contempla una cuota de 5% de los puestos laborales reservados para esas personas.

En opinión de Zúñiga Macías, tendrían que establecerse mecanismos de transparencia para que las plazas de reserva sean sometidas a concurso.

“Como se ha demostrado, nuestra población con discapacidad tiene la preparación adecuada para ocupar cualquier puesto, y se espera que no haya ningún obstáculo para aplicar la ley con transparencia.

Otro punto que debe resolverse es el de los criterios para certificar la discapacidad. En este momento no se tienen los baremos (cálculos matemáticos para facilitar la lectura de ciertas mediciones) que permitan concluir quién puede incluirse en un programa de este tipo.

Se tiene que delimitar el concepto ‘discapacidad’, independientemente de los criterios que se tengan para la certificación”, dice.

Más información en el siguiente correo electrónico: ezuniga@servidor.unam.mx. (Rafael López)

* Fuente: Nota publicada este jueves 31 de marzo de 2011 en el periódico El Universal.


Redacción /Infoinclusión